El auto salió rápido. El aire del escape golpeó la cara de Isabella.
"¿De verdad se va, así como así?", pensó, furiosa. "¡¿Y con esa cara?!"
¿Y en ese momento la mandaba a alejarse? ¿Quién se atrevía a hablarle así? ¡Ya lo habría golpeado! La ira de Isabella era imposible de ocultar.
Cristina, que observaba a un lado, no se sorprendió tanto por la reacción de Sebastián, pero tampoco fue indiferente. Se acercó rápido y, cuando vio la expresión de Isabella, no se atrevió a provocarla; en silencio,