Cuando Sofía fue secretaria, le tocó mantener mucha cortesía con Alejandro. Incluso cuando ya eran amigos, ella siguió tratándolo con respeto. Sebastián tenía razón: sin importar el tipo de relación, Alejandro terminaba colocándose en la posición dominante.
Por ejemplo, cuando invirtió en el proyecto de Sebastián, entró como socio principal, el que ponía el dinero y tenía la última palabra. A Sebastián no le quedaba más que guardar cierta consideración con él.
Con Sofía pasaba lo mismo. Desde el