Sofía dejó caer el dobladillo del vestido.
—No, gracias.
Cambió de tienda y escogió un vestido de gala simple en blanco puro. La parte frontal era bastante común, pero tenía la espalda muy descubierta y era de largo medio. La mayoría de las personas tendrían problemas para hacer lucir este vestido adecuadamente. Pero Sofía tenía rasgos pronunciados y una actitud fría. El blanco no la hacía ver apagada, al contrario, armonizaba con su carácter, dándole un sutil aire cortante.
La empleada que la a