Valentina quedó pasmada, entre sorpresa y emoción.
—Diego, ¿por qué... por qué estás aquí? —preguntó, con la voz temblorosa.
Él no dijo una palabra.
Entró con fuerza al departamento, su presencia imponía.
La miró desde arriba, con una expresión tensa que la dejó paralizada.
Valentina quiso decir algo para bajar la tensión, pero, antes de abrir la boca, Diego la tomó por la cintura y le besó la clavícula. Fue subiendo y, cuando llegó al cuello, dejó de besarla y la mordió, con una urgencia que la