Alejandro contestó sin dudar.
Pandora se sorprendió y buscó en su cara algún indicio de mentira.
Antes, cuando su forma de criarlo era más dura, él fingía obediencia para que se callara.
Con el tiempo, Pandora aprendió a notar cuándo la estaba engañando.
Ahora, en cambio, no detectó nada de falso en sus ojos.
No parecía decirlo solo por llevarle la contraria.
Eso no entraba en sus planes. Así que se molestó un poco.
—Solo llevan un mes juntos y ya dices que es el amor de tu vida. No te adelantes