Podía soportarlo.
Pero ahora, Diego odiaba ese silencio.
Era tan profundo que lo asfixiaba, al punto de querer escapar.
Por un momento, tuvo el impulso de llamarla... De escuchar la voz de Sofía, aunque fuera un segundo.
Pero se contuvo.
Su instinto le decía que ella no iba a contestar.
¿Para qué exponerse a una nueva humillación?
***
La semana pasó volando.
Después de esa noche en el cine con Alejandro, Sofía había recibido las fotos que él le envió.
Las guardó todas en su celular.
Sin darse cu