Cuando Sofía escuchó esa voz al teléfono, su asistente Beatriz Molina estaba de pie en la puerta.
Ella tocó suavemente antes de entrar; la puerta del despacho estaba entreabierta.
Sofía levantó la mirada y vio que Beatriz traía en brazos un ramo de flores frescas y lindas.
Le indicó que lo dejara sobre el escritorio.
En el ramo había una tarjeta, con algo escrito en letra bien grande: “Felicidades por el éxito de tu negocio”.
Debajo, estaba la firma de Diego.
Beatriz, recomendada por Carmen, era