De repente, Sofía pensó en Sebastián. Si alguna vez lo viera llorar frente a ella, eso sí que la sorprendería.
—¿Estás llorando? —dijo, con una sonrisa—. Vamos, no llores. Es fin de semana, no tenemos nada urgente. Vamos al rodaje, aunque esta vez no haya oportunidad, siempre va a haber una próxima. Y quién sabe, tal vez hoy tengas suerte.
Carter lloraba, y Sofía lo consolaba con paciencia.
Alejandro no dijo nada.
En cuanto a las lágrimas, él sabía que no podía competir con un muchacho joven; ha