Sofía se quedó un poco sorprendida. Ella llegó sin avisarle a Alejandro y no sabía que ya había alguien para recibirlo.
Pero habían pasado solo unos minutos y no pensaba irse.
—¿No será que viniste solo a trabajar aquí? —dijo Priya, con burla abierta—. Qué aplicada eres. ¿Ni el fin de semana quieres “perder el tiempo”? ¿Siempre sacas el primer lugar?
Sofía alzó la mirada y la evaluó con calma.
Siempre fue la primera en la escuela.
Pero si contestaba siguiendo el juego, iba a perder la iniciativa