En lo más profundo, Gabriel era egoísta. Si no podía tener a Sofía, quería que Alejandro y Diego tampoco la tuvieran.
Diego no se quedó mucho tiempo. Volteó y salió de la oficina.
—¿A dónde vas? —preguntó Gabriel.
—A una subasta —respondió Diego.
—¿De qué? —insistió Gabriel.
—De arte —respondió Diego.
A Gabriel le llamaban la atención esas cosas finas. No sabía desde cuándo Diego se había metido en el mundo del arte.
***
En la sala VIP de la subasta, Carlos estaba sentado en el sofá.
Miró al ho