Sofía estaba sorprendida en serio. Muchas veces quería darle una cachetada a Sebastián por lo que decía, pero luego él hacía algo que la hacía sentirse bien y reconfortada.
Sofía comía felizmente su espagueti.
Sebastián se lo sirvió porque quería, no para que otros lo vieran. Sin embargo, con Alejandro allí, decidió comentar:
—Señor Montoya, seguro que no serías capaz de hacer esto, ¿verdad? Siempre has vivido como un príncipe, jaja.
Sofía le dio un golpe en el brazo.
—¿Qué dices?
—Solo estoy ch