Carmen estaba sirviendo jugo para todos cuando Alejandro, de la nada, habló:
—Camilo, ve a ayudar.
—… Está bien, está bien, ya voy, ¿quién me manda a tener una vida tan complicada? —respondió Camilo quejándose.
Sofía no pudo evitar reírse. Sintió que se había estado riendo mucho esa noche.
Carmen llevó a Camilo a buscar las bebidas.
Cuando Alejandro vio que los dos no estaban prestando atención, tomó la mano de Sofía. Ella lo miró, sorprendida.
Alejandro le dijo: —Quédate aquí un momento, tengo