—¡Cállate! —dijo Diego, sintiendo otra vez que estaba perdiendo el control.
Todo lo que Sofía hacía ahora lo estaba sacando de quicio.
Gabriel pocas veces veía a Diego tan alterado. Pero cuando pensó que se ponía así por ver a Sofía con otro hombre, le habló sin que le importara nada de lo que él sintiera, restándole importancia al asunto.
—¿De qué sirve que me calle? Las cosas ya pasaron, en serio. Que yo no lo diga no significa que no sea verdad.
Lo dijo a propósito para molestarlo.
—Diego, ¿e