En lugar de contestar, Sofía lo miró con desconfianza, esperando a ver qué quería.
Diego volvió a preguntar:
—¿Por qué antes nunca te vi coleccionar tazas?
Sofía se molestó y preguntó:
—¿Estás intentando saber qué me gusta?
Con una seriedad inesperada, Diego respondió:
—Sí.
A Sofía se le revolvió el corazón, con un poco de amargura, pero al mismo tiempo le pareció ridículo.
Antes soñaba con tener este tipo de conversaciones con él, descubrir poco a poco quién era, conocer lo que le interesaba, e