—Al final, la única que todavía se preocupa por mí es tu madre... Estoy en el bar, ven ahora mismo —dijo Camilo, sin sospechar nada.
Entonces Sofía entendió todo.
Gabriel no tenía ningún interés real en ir a la fiesta de solteros que organizaba Camilo; lo hacía porque su madre se lo había ordenado.
Camilo colgó el teléfono y preguntó:
—¿No te molesta?
—Si hay demasiada gente, me voy —respondió Sofía.
—Está bien, solo vendrá él, no invito a nadie más —dijo Camilo, aunque todavía quería provocar u