Sofía instintivamente retrocedió un paso. Diego se acercó agresivamente, la agarró de la muñeca y le gritó con voz feroz:
—¡Sofía, soy tu jodido juguete o qué! ¡Te enamoras de mí y te tienes que casar conmigo, ya no me amas y me quieres patear! ¡Quién te dio ese poder, cómo te atreves a tratarme así!
El cerebro de Sofía hizo "bzz", se asustó, no pudo procesar lo que había dicho. Diego prácticamente apretaba los dientes, y la miraba con ojos como el hielo.
—¡Te estoy hablando, Sofía! ¡Con qué der