El agente se quedó completamente pasmado al ver a Alejandro. Aunque no lo conocía, quedó impactado e intimidado por toda esa presencia imponente, y su expresión se puso seria al instante. Luego asintió con una sonrisa lambiscona y se quedó sentado sin decir una palabra más. Alejandro agarró la tarjeta de presentación delgadita entre los dedos y la tiró, sin importarle, al bote de basura.
Sofía aún no había dicho nada cuando él volvió a cerrar los ojos. Había estado con los ojos cerrados todo el