Desde que perdió su hogar, el mundo de Sebastián solo giraba en torno al videojuego. Sin el juego, no le quedaría nada, por eso luchaba desesperadamente para sacarlo adelante.
Pero en ese momento, cambió de parecer.
Ni él mismo se lo esperaba.
Su mundo, además del videojuego, parecía tener algunas otras cosas interesantes.
Como su dignidad.
Al igual que... Sofía.
Pensándolo bien, Sebastián se preguntó si se había vuelto loco.
Sofía se había casado con Diego y, aparte de humillarse a sí mismo, él