Capítulo 138
Ella llevaba ropa cómoda de casa y tenía el cabello revuelto. Su habitual mirada sombría había perdido esa intensidad característica y se veía un poco apagada, con el aire cansado de alguien que había trabajado hasta esas horas.

—¿Señor Montoya, apenas está llegando?

Alejandro respondió con frialdad:

—¿Y tú no te has acostado todavía?

—Ya me voy a dormir. Buenas noches.

Sofía se despidió con la mano, cerró la puerta y volvió al estudio. El cuarto tenía cuatro grandes pantallas llenas de códigos,
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Imelda Aguirremmm estos perro quieren hacerlo quedar en ridículo
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