Aunque él también tuviera que pasar unos días detenido, ¡las consecuencias para Mateo serían mucho peores!
Al escuchar esto, Mateo se enfureció tanto que casi se desmaya.
—¡Eso es mentira! Solo vino a desquitarse, acusándome sin pruebas de hackear su empresa.
—Eso no me va a impedir enseñarte una lección —respondió Sebastián.
Mateo empezó a temblar de rabia. Como enloquecido, intentó agarrar una botella para atacar.
El gerente, que ya estaba preparado, hizo que los guardias lo sujetaran. Entonce