Isaac se sintió culpable - sólo revisaré si tienes alguna lesión - volvió a estirar la mano y esta vez sí logró agarrarla. Vio los dedos largos y finos con uñas sumamente pulcras recortadas a la perfección. La mano estuvo quieta por un tiempo hasta que los dedos se apretaron y, en cambio, tomaron la mano de Isaac. Sorprendido, miró su cara.
Sofía lo miraba con detenimiento. Isaac no entendía hasta que notó una mancha en su mano. Se había olvidado por completo del golpe que le di