me preocupa verlo así.
—Sí, venía con un niño. Sin embargo, pidió algo total de discreción, también dijo que lo que menos quería era causarle problemas.
Melany, sostenía la caja y la rosa; en ese instante, su corazón latió a mil. —¡Es un hombre muy especial, sería una tonta si lo desprecio, pero no deseo que piense que me estoy refugiando en él, para olvidar al idiota, porque, no es así!
—¡Melany! Susana llegó con su falsa sonrisa y dijo.
—¡Tu amiga se ha ido, creo que aún me odia, pero me dijo algo que me dejó un