Luego de la ducha donde me ha hecho el amor con una pasión infinita, me lleva a la cama y se encarga de secarme el cabello.
—Creo que esto es una tradición familiar —le digo divertida—, mi abuelo Piero hace lo mismo por mi abuela, mi padre por mi madre…
—Y mi padre lo hace por mi madre —me dice mientras continúa con la tarea—. Pía, eres mi mujer, aunque… aunque alguna vez debamos separarnos.
Bajo la vista y no puedo evitar que las lágrimas bajen por mi rostro, él se sienta a mi lado y me abraza