Capítulo veinticuatro. Adiós, hijo mío
Adiós, hijo mío
Blake se alejó del campo de fútbol, luego de que Hope, Matthew, James y Chelsea se marcharan a casa a seguir celebrando el triunfo del pequeño, mientras Matthew sonreía sobre los hombros del hombre.
—Es hora de que también nos marchemos, Blake —dijo Larry colocando una mano sobre el hombro del magnate.
—Bien dice el dicho que no sabes lo que tienes, hasta el día que lo ves perdido —musitó.
—Vamos, Blake —insistió Larry.
Blake asintió y no refutó, caminó al lado de su primo.
—Te