Te presento a mi padre
Alana frunció el ceño al escuchar el tono de voz empleado por Matthew al preguntarle, pero ¿podía indignarse con él?
NO.
No podía porque la imagen que Matthew Cameron tenía de ella no era buena y se lo había ganado a pulso. No había sido honesta y en su afán de mantener su trabajo hizo cosas de las que ahora se avergonzaban y era de lo único que podía asumir su responsabilidad, pues antes de Matthew, sus artículos habían sido con fundamentos y, aun así, la había removido