Chantaje
«Estás despedida, Alana, recoge tus cosas y márchate»
«Estás despedida, Alana»
«Estás despedida»
«Estás despedida»
Las últimas dos frases se repitieron en la cabeza de Alana como si fueran un viejo mantra. ¡El despido, lo que ella más temía!
—¿Por qué? —preguntó, mirando a Ben con ojos llorosos—. ¿Por qué haces todo esto, Ben? —cuestionó con voz ahogada —. No he vuelto a publicar nada que comprometa a la editorial, es más, he estado estudiando libros de fútbol —añadió con la esperanz