Solté un manotazo tan fuerte sobre la enorme espalda de Lucas, que estaba a mi lado, que me dejó la palma de mi mano ardiendo. Lucas se levantó de la cama de un respingo, sobresaltado, intentando alcanzar el punto en dónde lo azote, para sobarse.
— ¡¿Me puedes explicar qué carajos fue lo que sucedió aquí?!. — Vocifere, molesta, tanto con él, como conmigo misma.
— ¡Primero dime tú! ¡¿Qué coñ0 pasa contigo?! ¡¿Por qué me golpeaste de esa manera?!. — Grito él, mirándome enojado y volteando a cad