Cuando terminé de vomitar, mientras estaba de rodillas frente al baño, me levanté, fui al lavamanos, abrí los grifos, me enjuagué la boca y miré a Gerard, viendo la preocupación en su rostro.
—No te preocupes, para entonces estaré bien—, dije sonriendo. —Eres muy amable—, terminé de decirle.
—Pero me gustaría que me dijera señor Hills, por qué se hace esta recepción, llevando un vestido de gala tan caro a una fiesta, es porque va a estar gente muy importante—, le dije.
—Bueno, es una recepci