Estoy mirándome al espejo algo nerviosa ya que en pocos minutos llegará Max para irnos a cenar. Nunca en mi vida me había sentido así de nerviosa, pero espero que todo salga bien.
Escucho que tocan la puerta y, como sé que es Max, tomo la cartera y me dirijo a la puerta. Cuando la abro, me encuentro a un Max vestido con un traje gris bastante sexy.
—Estás hermosa —se acerca a mí y planta un beso en mis labios.
—Tú estás muy guapo —él me sonríe y toma mi mano.
—Vamos, que la cena espera —nos mont