Me acerco lentamente y cada vez que me acerco más a la escena, escucho mejor.
—¡No puedo creer que me cambiaras por esa!
—No te permito que le hables así, Lia es mi esposa y la amo —sonrío como una estúpida cuando dice eso.
—¿La amas? ¡Pero si hace unas semanas te acostabas conmigo diciendo que ella no significaba nada!
—Laura, estaba confundido, pero ya no. Me di cuenta de que amo a Lia y quiero que este matrimonio funcione, por eso lo mejor es que cortemos esto.
—No permitiré que me dejes, Máx