Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl alba cubre mi ensimismamiento matutino, hace deslumbrar mi iris verdoso. Alrededor de mi anular se encaja el anillo de bodas de mi abuela. Mujer que me instó a jurar que antes de los cuarenta tendría hijos, marido y una serena casa que mantener. Sopeso el dilema que ahora protagoniza mis pensamientos:
—Obedecer tus deseos —apoyo mis codos de la encimera—. Vivir aquí por siempre —El suspiro que sale de mí no esclarece mis dudas.







