Cap. 94 Mas feliz y viva que nunca
—Buenas tardes. —Saludo sin hacer caso a lo que dice Carlo y sigo mi camino hacia el lugar donde me indica mi abogado que puedo sentarme.
—Buenas tardes, señores, esta pretendía ser la audiencia de conciliación, pero me comentaron que ambos están de acuerdo en que se finiquite hoy mismo la sentencia de divorcio, ¿estamos de acuerdo? ¿o hay algún cambio? —La juez dice observándonos por el comentario de Carlo.
—Estamos de acuerdo en seguir con lo que ya se había acordado y por fin dar ya finiquitado este asunto —respondo de inmediato.
—Bien, empecemos con la repartición de bienes. El matrimonio se realizó a través de bienes separados, por lo cual cada uno conserva los bienes que poseía antes del matrimonio. Lo indicado por las partes me indica que el domicilio donde el matrimonio habitaba es una propiedad de la señora Amalia, por lo cual, señor Carlo, tendrá que dejar la propiedad.
La juez sigue indicando cómo se reparten los bienes, que en realidad es nada, ya que Carlo no posee nada n