Cap. 93 Divorcio
—No, eso no, no vale la pena ensuciarte las manos con esa basura. Yo lo destruiré, le haré pagar por todo; por sus engaños, sus humillaciones, por la muerte de mi padre y por este último chantaje.
—No vale la pena que yo me ensucie, pero ¿tú sí? Amalia, no puedes ir en contra de ese hombre tú sola. Ya no estás sola, deja que yo me encargue.
—Pero es que fui yo quien metió a ese hombre en mi familia y seré yo quien lo saque. Tengo que remediar mi estupidez.
—No fue estupidez, tú no tienes culpa;