Por Pupy
Ante mi pensamiento me quedé petrificado.
Sin contestarle, le hice una seña a un camarero y tomé, de un trago, otro vaso de whisky.
No podría contestarle.
Al menos sin antes acomodar mis ideas.
Ella estaba viendo como yo agarraba otro vaso.
-Tomaste demasiado.
Me dijo en tono de reproche.
-No, es sólo una noche más, con algunos tragos.
Emma negó con la cabeza.
No volvió a insistir con su pregunta inicial.
Yo seguía aturdido y no por el alcohol.
La noche se me hizo eterna.
No cerré ning