—Espera aquí por mí— dijo.
Damián llegaría con refuerzos pronto. Tenía que distraer a Rafael y ganar tiempo, pero llevarla consigo sería demasiado peligroso.
Selene extendió la otra mano, agarrando también su mano, sacudiendo la cabeza constantemente.
—No puedes... es demasiado peligroso, ¡él tiene un arma!
Andrés la miró mientras ella sujetaba fuertemente ambas manos.
—Bueno, sé buena y obedece— dijo con una sonrisa ligera. Pero Selene sabía que detrás de esa aparente despreocupación se escon