Después, solo se escuchó la voz de ese hombre resonando en el amplio estacionamiento subterráneo...
—Selene, deja de resistirte, ¿crees que puedes escapar? ¡Sal y acepta tu destino!
Esta voz dejó a Selene momentáneamente atónita.
¿Rafael?
¿Cómo puede ser él?
No esperaba que esa figura familiar fuera Rafael, ¡su primo!
Selene no se atrevió a hablar, sabía que Rafael la estaba engañando. Si emitía algún sonido, él la encontraría fácilmente.
Apoyada contra la sala de control, miró furtivamente a Ra