—¡Mamita! —gritó la pequeña Estrella, saltando sobre Roberta en cuanto la vio abrir los ojos—. ¿Te duele mucho? Papá es un bruto, por eso ya no lo quiero.
La joven, que no estaba del todo consciente, volvió a cerrar los ojos, intentando recordar lo que había pasado, pero todo fue en vano, en su cabeza no había un motivo por el que a ella le estuviera estallando la cabeza, ni tampoco una razón para que su pequeña hija estuviera mencionando que su papá era un bruto.
—¿Sabes qué día es hoy? —pregu