Seis meses después.
—Parece que acaba de salir de un tornado —susurró Ángel muy bajito para que Sammy no se despertara. Estaba sentada en uno de los enormes sillones y allí mismo se había quedado dormida, justo detrás de los bebés.
—Shshshsshshsh, agarra tu bebé y no provoques al dragón —murmuró D