La discusión tardó horas, las justas para que cuando Darío llegara al altar con Alonso Fisterra como su padrino, ya estuviera todo organizado y Jacob Lieberman les sacara la lengua a todos los que habían perdido.
—¿Tú vas a oficiar mi boda, Lieberman? —preguntó Darío.
—¡Pues claro! ¡Me perdí una d