CAPÍTULO 79. Soy yo
Ángel pestañeó despacio, y miró a su hermano como si a Darío de repente le hubieran crecido todas las cabezas de la hidra.
—Tú me estás jodiendo ¿verdad? —le soltó. ¿Qué era aquello de que besara a Sammy?
—Pues no, no te estoy jodiendo —replicó Darío, nervioso—. Tú vas… y te subes las mangas así, para que te vea los tatuajes… pero que no te vea esta mano porque no tenemos las mismas cicatrices… ¡y luego la besas y ya!
Ángel achicó los ojos y levantó un índice acusador frente a la nariz de su he