CAPÍTULO 69. ¿De verdad fue ella?
Ángel cerró los ojos conforme el ascensor iba subiendo, y durante un segundo se llevó una mano al puente de la nariz. Se había tomado cuatro o cinco copas de champaña, no eran nada, pero junto con ese maldito dolor de cabeza que no se le quitaba, ya lo tenían hasta mareado.
Por suerte la velada ya había avanzado, y en cuanto llegó al salón, el abuelo ya estaba listo para hacer los anuncios pertinentes.
—Queridos amigos, les agradezco mucho que hayan venido esta noche. Sobra decir que desde ya v