CAPÍTULO 61. Todo es mío
El teniente Norton se echó hacia adelante arrugando el entrecejo.
—¿Cómo que usted firmó esos cheques?
Para Ángel era doloroso hasta pensarlo, pero ya había visto a su padre medicando a su abuelo para provocarle demencia, ¿qué otras cosas no sería capaz de hacer?
—Desde hace seis años mi padre viene diciéndome que mi hermano nos pedía dinero, yo no tenía idea de que no lo necesitaba, así que le firmaba un cheque al portador por catorce mil dólares cada mes. Yo pensaba que mi hermano lo cobrab