CAPÍTULO 62. Un hombre manipulable
Si Darío hubiera golpeado a Gael en el rostro, repetidas veces, sin compasión, probablemente al hombre se le hubiera quedado menos cara de asustado. Pero la verdad era que saber que había perdido toda la fortuna de su padre lo había dejado sin habla.
—¡No puede ser…! —gruñó mirando aquellos papeles y todo lo que contenían—. ¡No es posible…!
—¡Caramba! ¡Y yo que pasé media vida creyendo que saltarías de alegría el día que supieras que el abuelo me había dejado su herencia… —respondió Ángel con s