CAPÍTULO 39. Un tiburón
No era una indirecta. Era una directa, directísima. Al medio del pecho. ¡Sammy se había acostado con Darío!
No era nada nada que Ángel no esperara ya, pero escuchárselo decir sin ninguna vergüenza, sin remordimiento era… casi un maldit0 desafío.
Y lo peor era que tampoco estaba diciendo ninguna mentira con aquello de que no tenía bien servida a Viviana, después de todo, no tenía ningún interés real en ella, y los cinco minutos de sexo de descarga en la oficina no daban más que para un desahogo