CAPÍTULO 27. Tendrás que hacerlo mejor
En los últimos tres meses Ángel Rivera no había puesto un solo pie en la mansión familiar. Sus padres eran los únicos que estaban al tanto de lo que había sucedido, y habían pagado bastante para que la noticia no tuviera ninguna divulgación. Para las pocas personas que sabían de la boda, él y Sahamara todavía estaban de luna de miel, y los únicos que no se habían cansado de llamar para molestar eran la madre y el padrastro de la muchacha, pero Ángel había sabido evitarlos.
Caminó hasta el despa