Ahí estaban Margaret y Richard, viéndose con los ojos muy abiertos, con los corazones acelerados y no era por el acto pasional que acababan de cometer, sino porque Alexander había irrumpido antes de que su hermano gemelo pudiera irse sin dejar rastro de su presencia.
Margaret se cubrió la boca y Richard observaba sin poder hacer mucho, no sabía cómo iba a salir de ese embrollo. Si acaso le tocaba pelear con él estaría dispuesto a hacerlo, ganas no le faltaban para ponerlo en su lugar de una v