Al llegar, Richard entró como si nada por el portón principal y caminó por los pasillos de la mansión, observando cada detalle y suspirando al notar la ausencia de sus padres.
La sensación de alivio se apoderó de él, pero su instinto le decía que algo no estaba bien. Tatiana y James se unieron a él sigilosamente, habiéndose infiltrado por el pasadizo secreto que ya conocían muy bien.
— Parece que mis padres no están aquí. Debemos aprovechar esta oportunidad para buscar cualquier pista que nos