A medida que pasaban los días, las cosas se complicaban poco a poco para Margaret. Alexander sabía cada paso que ella daba, era como si estuviese observándola en tiempo real cada uno de sus movimientos.
La joven madre había creído que trabajar con Tatiana y James habría podido ser una buena idea, pero era el segundo fin de semana y sentía la comodidad rondando por los pasillos mientras atendía a las personas y más, cuando se hallaba en la oficina.
De alguna manera, James y Tatiana comenzaban a