Alexander, acompañado por las nuevas sirvientas, Camila e Isabella, terminó de dar el tour por la mansión y se dirigió directamente hacia Margaret, quien sostenía a Ben en brazos.
Una mirada de desprecio se reflejó en sus ojos mientras que él comenzaba a dictar las restricciones y limitaciones que las nuevas sirvientas tendrían con respecto a Margaret.
—Escuchen atentamente, señoritas —dijo Alexander, con voz autoritaria—. A partir de ahora, hay reglas estrictas que deben seguir en relación a