Esa mañana Scott despertaba en una enorme cama como de costumbre, pero esta vez era diferente, estaba junto a esa chica que como un huracán había llegado a su vida y nunca se sintió tan bien a la hora de despertar, acarició suavemente su espalda desnuda, quería sentirla sin despertarla, eso era demasiada tentación, levantó suavemente las sábanas para ver su cuerpo mordiéndose los labios recordando esa noche.
Teniendo cuidado de no despertarla se levantó con la mejor de las sonrisas, fue al baño